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  • Adriana Reinking

El efecto dominó de atreverte a SER



¿Sabías que cuando sientes miedo puedes contagiarlo a los demás y que si sonríes, es probable que te devuelvan la sonrisa? Todo lo que hacemos o dejamos de hacer tiene algún efecto en los que nos rodean, a veces es positivo, a veces negativo.

Considerar lo que puedan sentir y pensar tus seres queridos si decides atreverte a ser, puede que te detenga a hacerlo, ya que eres perfectamente capaz de imaginar el efecto dominó, o la reacción en cadena que puedes causar.


No quieres hacer daño, eso lo sé.


Lo curioso es que el impacto del efecto dominó no siempre hace daño y no siempre derriba todas las piezas. Comparando las piezas del dominó con las personas afectadas, hay quienes permanecen erguidas... a lo que seguramente les ayuda su mente flexible y practicar amor no egoísta. Quienes se caen, son derrumbadas por el miedo y por aferrarse a sus ideas. No las derribas tú, no caen empujadas por tu atrevimiento, ni por que hayas decidido ser congruente. No puedes levantarlos, no puedes resolver ese problema, porque no puedes vivir por los demás, pero tampoco ellos pueden vivir tu vida. Quienes son derribados... son abatidos por el miedo al “qué dirán”, por temor al rechazo, por su incapacidad de aceptarte como diferente y por no tolerar que rompas o cuestiones los lineamientos culturalmente establecidos. Lo que piensan y creen, les obstaculiza seguir mostrándote su “amor”, al menos de la forma en que lo hacían antes de que te rebelaras, de que opusieras resistencia y de que te negaras a obedecer… para finalmente poder expresar de forma congruente lo que sientes y piensas.

Cuando ocasionas un efecto dominó por atreverte a Ser, lo más probable es que te consideren egoísta y digan frases como: -¿Cómo puedes hacerle eso a tu madre? -¿Cómo te atreves a tratar a tu padre de esa manera? -¿Qué va a decir la gente... acaso piensas que vives solo/sola? -¿Qué te cuesta callarte? -¿Por qué no cambias tu actitud?, etc.

Pero en realidad, todo lo que hacemos y dejamos de hacer tiene un efecto dominó, aunque en el instante sea imperceptible. Incluso las personas que siguen las reglas, aquellos que no cuestionan sus creencias o desean imponerlas a los demás, también inician una reacción en cadena. Aunque no se den cuenta... su comportamiento tiene un profundo impacto, a pesar de que estén convencidos y quieran convencernos de que el control que quieren ejercer lo hacen por “amor”.

Si practicamos amar en vez de controlar; si en lugar de sentirnos amenazados por quienes piensan y se comportan de diferente manera a lo que esperamos, les mostramos respeto e interés por conocer lo que sienten y piensan... si abrimos nuestra mente y nos mostramos empáticos, el efecto dominó que hacemos es positivo para todos.

Pero si eres de los que prefieren sacrificar su vida por los demás (algo que nos inculcan desde muy pequeños), te aseguro que el efecto dominó se revertirá en tu contra y derrumbará las piezas con las que intentas jugar dando inicio a una reacción en cadena de drama, pues nunca te sentirás amado por quien realmente eres sino por lo que aparentas ser... y de esa forma no solo ayudas a los controladores a mantener su arrogancia o postura de víctimas, sino que puedes convertirte en un controlador más.


Quitarse la máscara no es fácil, darse cuenta de que la traemos puesta no es fácil, dominar el terror al rechazo no es fácil... pero me parece mucho más difícil vivir aparentando y vivir fingiendo. Mejor atrévete a ser... caiga quien caiga.


Recuerda que cuando te relacionas con otro ser humano NO HAY CERTEZAS. Por eso es tan importante relacionarnos bien con nosotros mismos y no boicotearnos. El amor propio y practicar egoísmo generoso son la base, ya que para dar y compartir hay que tener... para respetar hay que respetarse a uno mismo, para cuidar es necesario cuidarse a uno mismo, para amar hay que amarse a uno mismo y no tolerar malos tratos.


Si con el afán de proteger a quienes amas, si para impedir que te rechacen... evitas quitarte la máscara, detonas el vicioso efecto dominó de aparentar... que tiene como resultado una perpetua puesta en escena sostenida por el miedo, el cual como gran enemigo del amor... lo mantiene muy lejos.


REBÉLATE, cuestiona tu forma de vivir, corre y calcula los riesgos y después atrévete a Ser, REVÉLATE, quítate la máscara y permite que quien quiera mostrarte su amor, lo haga propiciando un efecto dominó de bienestar.


Llénate de tanto amor propio que no te quede más que compartirlo.

Adriana Reinking


REBVÉLATE ¡Atrévete a ser!


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