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  • Adriana Reinking

Educación Sexual

Quienes de niños no recibimos educación sexual o si la que nos dieron fue basada en información sesgada y abordada desde la vergüenza y la ignorancia, corrimos más riesgo de un embarazo no deseado, de contraer enfermedades venéreas y de ser sexualmente abusados.



A nuestros menores los favorecemos cuando la información sobre sexualidad y sexo que compartimos con ellos es verificable, honesta y libre de sesgos culturales. Al hacerlo les estamos dando herramientas para que puedan cuidarse, para que pierdan el miedo y que disfruten más de su sexualidad y por lo tanto de su vida.


Pero es importante ofrecerles esta información antes de que la necesiten.


Muchos padres que quieren “educar sexualmente” a sus preadolescentes, menosprecian la importancia de "insignificantes" mensajes que se dan en las conversaciones cotidianas. Así, en lugar de hablar de sexualidad durante la comida o en un paseo en coche, de forma tranquila y como de cualquier tema común, les intimidan diciendo “tenemos que hablar” y entonces les dan información sesgada sobre anatomía o enfermedades de transmisión sexual, de pornografía y hasta del tráfico de personas. Yo pienso que sería mejor empezar por informarles sobre la belleza e importancia del sexo en la salud física y emocional de las personas. También podemos explicar que el sexo puede fortalecer las conexiones humanas, llenándolas con placer.

Recomiendo tener frecuentes conversaciones que describan varios contextos. Por ejemplo, cuando en las noticias se habla sobre pornografía es fundamental que estés ampliamente informado, para profundizar el tema, para explicar lo que es el abuso de poder. Para hacer esto más sencillo, habla con tus hijas y tus hijos sobre intimidad, sexualidad, sexo, las variantes de género y de las muchas formas de expresión sexual que se dan entre las personas.

El acceso a la pornografía es inevitable, ya sea accidental o intencional. La adolescencia suele generar curiosidad sobre el cuerpo y el sexo, lo que aumenta la probabilidad de que los adolescentes busquen respuestas en línea. Sin embargo, esta búsqueda puede empezar mucho antes de lo que te imaginas. Por ejemplo, una niña de 11 años que comienza a desarrollar senos, puede querer saber cómo se ven los de otras niñas. Sin embargo, una ingenua búsqueda de "fotos de bubis", con tan solo un clic puede dar como resultado el acceso a sitios de pornografía violenta o de sado-masoquismo. O puede pasar que a un niño de 9 años, en el baño de su escuela uno de sus amigos se burle de su pene, diciendo que es muy pequeño y él, por curiosidad, intente buscar en internet "pene grande" y tropezarse así con imágenes o películas violentas, o sitios donde pueden abusar de él.

Los padres debemos cuidar a nuestros hijos cuando están en línea acompañándolos, explicando lo peligroso que es dar cualquier información y haciéndoles saber que hay personas adultas que se hacen pasar por niños de su misma edad.

Debemos proporcionar conocimientos objetivos y sin juicio, sin suponer que lo que ellos aprenden en la red puede sustituir las conversaciones empáticas con nosotros. Los jóvenes encuentran la manera de obtener la información que desean y mucho más. Al aplaudir y normalizar su curiosidad, les abrimos vías para que ejerzan su autonomía de manera segura y tal vez su impulso por buscar información a escondidas puede disminuir.

No subestimes a tus hijos en la pubertad o en la adolescencia, porque tienen la capacidad de escarbar profundamente en estos temas. Así que intenta incrementar y normalizar las conversaciones que tienes con tus hijos respecto a la sexualidad, para que sientan la confianza de recurrir a ti para aclarar sus dudas.

Cuando los niños y niñas preadolescentes aprenden a percibir temas como la menstruación como un proceso natural, los desvinculan de la vergüenza, el miedo, la desinformación, el trauma y la misoginia. Así, podemos ayudar a formar una generación de jóvenes con habilidades sociales que les permitan respetar su cuerpo y el de los demás. Intenta que tus conversaciones incluyan a las personas transgénero, a los no-binarios y a los intersexuales. La meta es lograr que los preadolescentes y los adolescentes entiendan el género como una construcción social y entonces digan "una persona con útero", en lugar de decir "una mujer con útero".

Como las conversaciones relacionadas al consentimiento no son tan simples como aprender a enunciar "sí" o "no", los niños necesitan entrenamiento para aprender a reaccionar cuando se les dice un "no" y permitirles expresar un “no” contundente. Tristemente, encuentro muchas personas que todavía no pueden decir “NO”, cuando más lo necesitan. Practicar estas conversaciones desde que son pequeños es fundamental. Esto ayuda a los niños a crear memoria, de modo que cuando les llegue el momento de entablar conversaciones sobre sexo, aunque busquen un 'sí' y obtengan el 'no', no intenten coaccionar ni forzar nada, dado que ya entienden que no siempre obtendrán todo lo que desean.

En cuestión de relaciones interpersonales podemos hablarles de empatía, compasión, generosidad y ayudarles a desarrollar la habilidad de darse cuenta, que lo que ellos quieren suele ser distinto a lo que la otra persona podría desear y que esto no solo se aplica a las relaciones románticas, sino también a los amigos y familiares.

Mantengamos conversaciones sin prejuicios. Es común que nuestros hijos sientan curiosidad por la sexualidad y el sexo. No obstante, si como educador todavía tienes preguntas, lo más conveniente es que te informes y conozcas algunos recursos en línea, confiables, seguros y sin sesgos, a los que tus hijos o alumnos puedan acudir.

La educación sexual debe ir más allá de simplemente hablar de anatomía o de las diferencias de los genitales. Los padres somos los que tenemos la mejor oportunidad para hablar acerca de la sexualidad con nuestros hijos e hijas, pero debemos preparar ese terreno con confianza, apertura y aceptación, cultivarlo con curiosidad, protegerlo con tolerancia y respeto. Solo así podremos aprovechar la increíble oportunidad que tenemos para preparar a la siguiente generación, para que en lo relacionado a la sexualidad y al sexo experimente resultados más saludables, seguros y placenteros.


Adriana Reinking



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